Marco Caelio provenía de una familia acaudalada de la actual ciudad de Bolonia. Gracias a su gran pericia militar, fue nombrado centurión de la Legio XVIII Augusta. Esta conocida tumba fue encontrada en Castra Vetera, la hoy conocida como Xanten, en Alemania y estaba hecha en honor de este centurión caído en el desastre de Varo en el 9 d.C. Esta piedra es un testimonio de la matanza de miles de legionarios a manos de los germanos, en la tan discutida, batalla del bosque de Teotoburgo o desastre de Varo.

En ese año, se creía ya pacificada y sometida, la Germania. Diferentes legiones se encontraban acuarteladas en esa región de la que Publio Quintilio Varo fue nombrado gobernador. Debido a los abusos cometidos por Varo sobre los germanos, varios pueblos hicieron una alianza para luchar contra los supuestamente invencibles romanos, bajo el mando de Arminio.

Arminio era el hijo de un jefe Querusco, que desde joven estaba acostumbrado a tratar con los romanos, gracias a los pactos que su padre hacía con ellos. Creció y se crió siguiendo las costumbres romanas, aprendió sus leyes e incluso sus tácticas de combate. Luchó como soldado auxiliar y llegó a conseguir la ciudadanía romana. Se le reconoce como una persona inteligente, astuta y valiente. Cuando volvió a Germania, vio como su pueblo estaba sometido por el gobernador romano. Comenzó así a fraguar el complot contra los romanos.

Con diferentes tretas concebidas por sus “amigos germanos”, consiguieron llevar a los romanos al interior de la Germania y el ejército romano se aventuró a entrar en el inhóspito bosque de Teotoburgo (baja Sajonia). Los romanos, no contaron con la dificultad de un bosque casi impenetrable, un escarpado terreno que les obligaba a desfilar de forma desordenada, y eso sin contar con que debían avanzar junto con una gran cantidad de civiles, incluidos mujeres y niños. A todo esto añadir una climatología adversa, que convirtió el terreno en un barrizal. Allí sufrieron una emboscada, y después de varios días de asedio, los romanos acabaron por sucumbir. Varo y sus generales, decidieron quitarse la vida para no caer en manos de esos terribles bárbaros. El resto, tanto militares o civiles, eran asesinados, o apresados y posteriormente sacrificados salvajemente.

En 1620 en la comarca de Wesel, se encontró esta lápida funeraria en honor de este oficial caído en la llamada batalla de Varo. En esta lápida, aparece Marco Caelio, con sus dos libertos y bajos sus figuras un texto en latín.

La inscripción latina dice:

M(arco) Caelio T(iti) f(ilio) Lem(onia tribu) Bon(onia) [I] o(rdini) leg(ionis) XIIX ann(orum) LIII [ce]cidit bello Variano ossa [lib(ertorum) i]nferre licebit P(ublius) Caelius T(iti) f(ilius) Lem(onia tribu) frater fecit

Traducción de la inscripción:

Marco Caelio, hijo de Titus, de la elección de Lemonia, de Bononia (Bolonia), Centurión del 1r regimiento de la 18. Legión, 53 1/2 años de edad. Fue muerto en la batalla de Varo. Los huesos de los hombres libres deben ser enterrados aquí. Su hermano, Publio Caelio, hijo de Titus, de la elección de Lemonia, ha (la lápida) hecho.

Se piensa que después de la desaparición de la Legión, su hermano Publio, dio la orden de hacer un monumento de piedra en su honor. Aunque esa lápida, nunca se usó a tal efecto, ya que sus huesos nunca fueron encontrados allí. Gracias a la inscripción, podemos saber algunas cosas sobre sus vidas. Los hijos de Titus – Marco y Publio – proceden de Bononia, la actual Bolonia, en Italia. Marcus Caelius en la fecha de su muerte, tenía 53 años y medio de edad. Tenía el rango de un centurión primi ordinis en la 18 Legión. Poseía la ciudadanía romana, en virtud de la inscripción en el municipio de Lemonia.

El relieve encontrado, nos lo muestra muy condecorado con galones de su rango militar. Sobre su coraza lleva un arnés de correas de cuero con adornos, conocido como phalerae . En las muñecas unas pulseras llamadas armillae, que solían ser de oro o plata. En los hombros unos torques, que eran unos collares que se utilizaban a modo de adorno o insignia. En su mano derecha una vara de mando, llamada vitis, que era una vara de vid. Se utilizaba normalmente para castigar la mala conducta de los soldados. Los dos hombres situados a la izquierda y derecha detrás de él, son sus dos libertos, quienes después de sus muertes debían encontrar así la paz final.

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