Las plumas de ave, se utlizaron desde la antigüedad hasta la Edad Media, como un medio de escritura para utilizar sobre papiros y pergaminos.

Para hacer la punta más resistente se introducía en arena caliente, o simplemente se disecaban y luego se cortaba la punta con un cortaplumas especial. Las puntas (de igual modo para el cálamo de caña) se pueden realizar de diversas formas y eso condiciona luego el estilo de escritura. Cuanto más puntiaguada sea, más fina será la caligrafía y si esta tiene una forma más cuadrada, la escritura será más ancha. Estas plumas requerían ser “afiladas” de vez en cuando para conservar la pluma en buen estado.

Las plumas de ganso eran las más apreciadas, pero también se utilizaban de oca, pavo… Se utilizaban, las plumas de las alas de las aves.

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