Después de las tabulae ceratae, era necesario hablar del Stilus, ya que sin este punzón no podría escribirse en ellas.

Este antiguo “lápiz” podía ser de hierro, bronce, o más raramente de hueso o marfil… Podía estar decorado con diversas formas y motivos. Tenía dos partes diferenciadas, una punta era puntiaguada y era la que se usaba para escribir y otra era plana ( o roma) que servía para borrar lo escrito. Existen numerosos frescos o pinturas que han perdurado durante años y nos enseñan a antiguos ciudadanos romanos con las tablillas de cera y los estilos.

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