Vamos a hablar de otro soporte de escritura muy utilizado en la antigüedad. Se trata del Pergamino.

El pergamino se confunde frecuentemente con los rollos de Papiro (del que ya hemos hablado), pero sin embargo no tienen nada que ver, ya que mientras el Papiro tiene un origen completamente vegetal el Pergamino tiene origen animal, pues se trata de piel tratada de una res. El pergamino debe su nombre a la ciudad donde se utilizó por primera vez: Pérgamo.

Para realizar piezas de pergamino, se extraía la piel de una res, podía ser de cabra, cordero, ternera… se limpiaba de suciedad, se eliminaba el vello y los restos de grasa, dejando una capa muy fina. Posteriormente se adobaba con cal y se dejaba unos días. Más tarde, se extendía y tensaba en un bastidor para secarla. Para aplanarlo y alisarlo se solía usar piedra pómez hasta llegar al tamaño deseado.

El Pergamino se podía reutilizar y era más duradero que el Papiro pero era mucho más caro, por eso se utilizaba para documentos importantes, como libros o documentos jurídicos. Otra ventaja del Pergamino es que podía fabricarse en cualquier parte del imperio, no como el Papiro que dependía de las Plantas de Papiro que nacían en el Nilo en Egipto. Otra ventaja del Pergamino, es que podían utilizarse ambas caras para escribir sobre él. No obstante, los romanos tardaron mucho en dejar de utilizar el famoso Papiro como soporte de escritura.

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