Antes de que existieran las hojas de papel que actualmente utilizamos, se usaron otros soportes como las tablillas de cera (de las que ya hemos hablado), los pergaminos, tablillas de plomo, de madera, (como las famosas tablillas de Vindolanda) e incluso piedras… pero lo que realmente sería el auténtico predecesor del papel, serían las hojas de papiro.

Para cortar la planta de papiro, los antiguos egipcios, se introducían en el río en pequeñas barcas. Allí cortaban la planta desde su tallo y las iban “empaquetando” en fardos que ya en tierra limpiaban. Consistía en sacar las hojas y la parte exterior (más dura) del tallo, ya que lo que en realidad se utilizaba era la médula de la planta.

El papiro es un soporte de escritura totalmente natural y que se realiza aún hoy en día, siguiendo técnicas milenarias. Las hojas de papiro se fabrican gracias a unas plantas semi aquáticas que llevan el mismo nombre. Se conoce gran variedad de especies, pero las más apreciadas siempre han sido las que crecían junto al río Nilo en Egipto, especialmente en el delta. Allí crecían salvajes y existían una gran cantidad de cañaverales. Esta planta era tan importante, que se la consideraba sagrada, era tal su importancia que se la representaba en capiteles y monumentos.

Los papiros más antiguos eran utilizados ya por los egipcios. Existen documentos en Papiro que datan del 2500 a.C. La necesidad de un soporte fácil de usar y barato, hizo que el papiro se convirtiera rapidamente en un artículo de gran uso y demanda, llegandose a exportar a Grecia y Roma. Gracias a eso, la fabricación del Papiro en Egipto, se convirtió en una gran indrustria floreciente.

Para cortar la planta de papiro, los antiguos egipcios, se introducían en el río en pequeñas barcas. Allí cortaban la planta desde su tallo y las iban “empaquetando” en fardos que ya en tierra limpiaban. Consistía en sacar las hojas y la parte exterior (más dura) del tallo, ya que lo que en realidad se utilizaba era la médula de la planta. Se partía en finas láminas que posteriormente se colocaban de forma horizontal y más tarde, encima, de forma transversal. Luego se prensaban mediante algún peso, esto hacía que los tallos soltaran una savia pegajosa que contienen, que servía como pegamento y así se dejaba secar la hoja de papiro durante varios días. Luego se pulía con una piedra o similar para, hacer la hoja aún más fina y mejorar su calidad.

Aún hoy en día se siguen fabricando en Egipto grandes cantidades de papiro, y son muchas las personas que se dedican a realizar hojas siguiendo este proceso tan laborioso. Se puede decir que es un gran trabajo de artesanía que ha perdurado durante siglos y siglos. En nuestra tienda romana disponemos disponemos de gran cantidad de papiro importado desde Egipto en diferentes tamaños.

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